Pregunta rápida: De repente, sucede algo y necesita $700 ahora mismo. ¿Cómo responde?
A. Ups. Qué problema.
B. Espero que le quede saldo a la tarjeta de crédito.
C. Puedo afrontarlo.
Hay una gran diferencia entre la respuesta C y las otras dos. Es la tranquilidad que nos da tener un fondo de emergencia. No se trata solo del dinero; sino también del alivio que este aporta en situaciones difíciles.
Ya sea un gasto médico inesperado, una caldera averiada o una reducción de personal en el trabajo, no tener suficiente dinero en efectivo puede hacer que las cosas sean 10 veces más estresantes. Pero con un fondo de emergencia, podrá respirar un poco más tranquilo gracias a su red de seguridad financiera.
Por qué muchos de nosotros no tenemos un fondo de emergencia
Lo entendemos. Ahorrar para emergencias no es nada fácil. Estos son algunos motivos por los que muchos de nosotros no hemos comenzado a hacer uno.
- Nuestros presupuestos ya están al límite. De acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales, el ingreso de un hogar estadounidense promedio en 2023 rondó los $7,300 al mes, mientras que el gasto fue de unos $6,400, lo que no deja mucho resto después de pagar las facturas.
- La presión para gastar nos rodea. Las redes sociales y los anuncios dirigidos nos presionan constantemente para que compremos y compremos y, a veces, eso es lo que hacemos.
- Ahorrar no es muy gratificante. Cuando todo el mundo habla de acciones, criptomonedas e ingresos pasivos, es difícil entusiasmarse con una cuenta de ahorros. Pero está es la cuestión: Su fondo de emergencia debe ser estable y de fácil acceso, no propenso a los caprichos del mercado. El punto no es hacerse rico, sino estar preparado para lo inesperado.